El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Fue quizá la esperanza de un descubrimiento feliz de ese género la que hizo a Wedderburn asistir con tanta asiduidad a esas subastas, esa esperanza y también, quizá, el hecho de que no tenÃa ninguna otra cosa más interesante que hacer. Era un hombre tÃmido, solitario, bastante ineficaz, con ingresos suficientes como para mantener alejado el aguijón de la necesidad y sin la suficiente energÃa nerviosa que le impulsara a buscar cualquier ocupación exigente. PodÃa haber coleccionado sellos, monedas o traducido a Horacio o encuadernado libros o descubierto alguna nueva especie de diatomeas. Pero de hecho cultivaba orquÃdeas y disponÃa de un pequeño pero ambicioso invernadero.
—Tengo la sensación —dijo tomando el café— de que hoy me va a suceder algo.
Hablaba, igual que se movÃa y pensaba, despacio.
—¡Oh!, no digas eso —dijo el ama de llaves, que era también prima lejana suya. Pues suceder algo era un eufemismo que para ella sólo significaba una cosa.
—No me has entendido bien. No quiero decir nada desagradable… aunque apenas si sé a lo que me refiero.
»Hoy —continuó después de una pausa—, en casa de Peter van a vender un lote de plantas procedentes de las islas Andamán y las Indias. Me acercaré a ver lo que tienen. Quizás haga una buena compra sin saberlo, puede que sea eso.