El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Fue al tercer día dedicado a las diatomeas cuando Hapley tuvo conciencia de una nueva adición a la fauna local. Estaba trabajando tarde en el microscopio y la única luz en la habitación era la de la brillante lamparita con la forma especial de pantalla verde. Como todos los experimentados microscopistas, mantenía los dos ojos abiertos. Es la única forma de evitar fatiga excesiva. Tenía un ojo sobre el instrumento y delante de él, brillante y diferenciado, estaba el campo circular del microscopio a través del cual se movía lentamente una diatomea marrón. Con el otro ojo Hapley veía, por decirlo así, sin ver. Sólo era vagamente consciente del lateral metálico del instrumento, la parte iluminada del mantel, una hoja de notas, el pie de la lámpara y más allá la oscurecida habitación. De repente su atención se deslizó de un ojo al otro. El mantel era de un material llamado por los tenderos «de tapicería» y de colores bastante brillantes. El dibujo estaba en oro con una pequeña cantidad de carmesí y azul pálido sobre un fondo grisáceo. En algún punto el dibujo parecía desplazado y había en ese punto un movimiento de vibración de los colores.
Hapley echó bruscamente hacia atrás la cabeza y miró con los dos ojos. Se quedó con la boca abierta de asombro.
¡Era una polilla o mariposa grande con las alas extendidas al estilo de una mariposa!