El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Poca gente sin preparación cientÃfica puede darse cuenta del enorme aislamiento del sistema solar. El Sol, con sus manchas de planetas, su polvo de planetoides y sus impalpables cometas flota en una inmensidad vacÃa que casi derrota a la imaginación. Más allá de la órbita de Neptuno hay espacio, vacÃo hasta donde la observación humana ha penetrado, sin calor, ni luz, ni sonido, puro vacÃo, con una extensión de veinte millones de veces un millón de millas. Ése es el cálculo más bajo de la distancia que hay que atravesar para llegar a la más próxima de las estrellas. Y, salvo algunos cometas más inmateriales que la llama más liviana, ninguna materia, que se sepa, habÃa atravesado jamás este abismo espacial hasta que al comienzo del siglo XX apareció este extraño trotamundos. Era una ingente masa de materia, voluminosa y pesada, que salÃa sin avisar del negro misterio del cielo precipitándose en la luminosidad del sol. El segundo dÃa del año era claramente visible con cualquier telescopio decente como una mancha de diámetro apenas apreciable en la constelación de Leo, cerca de Régulo. Al poco se le divisaba con gemelos de ópera.