El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —¿Muerde? —preguntó la osa—. Si muerde no puede ser una planta.
—No… No sé —respondió Andú—. Pero es curioso de todas formas.
—¿Sabrán bien? —preguntó la osa.
—Parece que sà —respondió Andú con apetito, pues el oso de las cavernas, como el oso polar, era un carnÃvoro incurable, nada de raÃces ni de miel para él.
Los dos osos estuvieron meditabundos durante un rato. Luego Andú volvió a los sencillos cuidados de su ojo. La luz del sol en lo alto de la verde ladera delante de la entrada de la cueva adquirió un tono cada vez más cálido, hasta que fue de un ámbar rojizo.
—Cosa curiosa… el dÃa —opinó el oso de las cavernas—. Tenemos demasiado con mucho, me parece a mÃ. Completamente inadecuado para cazar. Siempre me deslumbra. De dÃa no huelo ni la mitad de bien.
La osa no respondió, pero de la oscuridad llegó un acompasado ruido de ronchar. HabÃa cogido un hueso. Andú bostezó.
—Bueno —dijo.
Caminó hasta la boca de la cueva y sacó la cabeza supervisando el anfiteatro. Notó que tenÃa que girar completamente la cabeza para ver los objetos de su lado derecho. Sin duda aquel ojo estarÃa perfectamente al dÃa siguiente.