El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Abajo, en las ciénagas del Wey, Ugh-lomi y Eudena no habían visto nunca caballos de cerca, pero ahora los veían todos los días cuando los dos salían de caza juntos desde su guarida en el saliente del desfiladero en busca de comida. Habían vuelto al saliente después de matar a Andú, pues no tenían miedo de la osa. La osa se había vuelto medrosa de ellos y cuando los olía se apartaba. Los dos iban juntos a todas partes, porque desde que habían abandonado la tribu Eudena no era tanto la mujer de Ugh-lomi como su compañera. Ella aprendió incluso a cazar —en la medida, claro está, en que podía hacerlo una mujer. Era ciertamente una mujer maravillosa. Él yacía durante horas observando una bestia o planeando capturas en aquella sorprendente cabeza suya y ella se quedaba a su lado, con los brillantes ojos puestos en él, sin ofrecer sugerencias irritantes… tan quieta como cualquier hombre. ¡Una mujer maravillosa!