El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Pero el león que devoraba la tribu estaba durmiendo la siesta y el grito no fue oído. Aquel día se había cenado a una de las chicas más rollizas y su estado de ánimo era de una cómoda placidez. Realmente no entendía que él fuera Uya ni que Ugh-lomi fuera su enemigo.
Así fue como Ugh-lomi montó el caballo y oyó por primera vez de Uya, el león, que había reemplazado a Uya, el jefe, y estaba devorando a la tribu. Y mientras volvía deprisa al desfiladero ya no tenía la cabeza ocupada con el caballo, sino con el pensamiento de que Uya todavía estaba vivo para matar o ser muerto. Una y otra vez veía a una apergaminada banda de mujeres y niños gritando que Uya era un león. ¡Uya un león!
Y pronto, temiendo que el anochecer lo sorprendiera, Ugh-lomi empezó a correr.
Uya, el León
