El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Durante el día Eudena iba por el estrecho sendero que el viejo león había hecho en las cañas hasta que estaba más allá del recodo y una vez allí se introducía gateando en el matorral y observaba a la tribu. Yacía junto a los alisos donde la habían atado para ofrecérsela al león y desde allí podía verlos en el montículo junto al fuego, pequeño y claro, como los había visto aquella noche. Pero contaba a Ugh-lomi poco de lo que veía porque temía hacerlos presentes por medio de sus nombres, pues eso creían en aquellos tiempos, que el nombrar convocaba.