El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Asà vivieron durante una semana. A lo largo de toda ella los dÃas no tuvieron nubes y las noches fueron noches de estrellada gloria, cada una de ellas un poco más invadida por la luna en cuarto creciente. Sin embargo, algo del primer esplendor de su llegada se desvaneció, se fue desvaneciendo imperceptiblemente dÃa tras dÃa. La elocuencia de Denton se hizo intermitente, y le faltaban temas frescos de inspiración; la fatiga de su larga caminata desde Londres se notó en cierta rigidez de los miembros y los dos padecieron un ligero e inexplicable resfriado. Además, Denton se dio cuenta del problema de ocupar el tiempo. En un sitio entre los trastos descuidadamente amontonados de los viejos tiempos encontró una pala oxidada con la que atacó de forma irregular el asolado jardÃn que tenÃa el césped muy crecido, aunque no tenÃa nada que plantar o sembrar. Después de media hora de trabajo volvió a Elizabeth con regueros de sudor por la cara.
—Eran gigantes en aquel tiempo —dijo sin comprender lo que logran la costumbre y el entrenamiento.
Y su paseo aquel dÃa les llevó por las colinas hasta que pudieron ver la ciudad resplandeciente a lo lejos en el valle.
—Me pregunto cómo seguirán las cosas por allá —dijo.
Y luego vino un cambio de tiempo.
—Ven a ver las nubes —gritó ella—. ¡Mira!