El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Un dÃa, tras un preámbulo extremadamente complejo, le ayudó con una sugerencia dolorosa. Él se habÃa imaginado que llorarÃa y se entregarÃa a la desesperación cuando se tratara de vender todos sus tesoros de los primeros tiempos de la época victoriana comprados con tanta ilusión, los curiosos objetos artÃsticos, los antimacasares, las esteras de cuentas, los cortinones de tela de tapicerÃa, los muebles chapados, los grabados de acero con marcos de oro, los dibujos a lápiz, las flores de cera con pantallas, los pájaros disecados, y todo tipo de selectas antigüedades, pero fue ella la que hizo la propuesta. El sacrificio pareció encantarle y también la idea de mudarse a apartamentos diez o doce pisos más abajo en otro hotel.
—Mientras Dings esté con nosotros nada me importa —dijo—. Todo es experiencia.
Asà que la besó, dijo que era más valiente que cuando luchó contra los perros pastores, la llamó Boadicea y tuvo mucho cuidado en no recordarle que tendrÃan que pagar una renta considerablemente superior a causa de la vocecita con la que Dings saludaba al permanente estrépito de la ciudad.