El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Por fin fueron a su banquito en las plataformas de vuelo y estuvieron sentados largo rato en silencio. El banquito estaba en sombra, pero el cenit era de un azul pálido con el resplandor de la plataforma por encima de ellos y toda la ciudad se extendÃa bajo ellos, cuadrados y cÃrculos y manchas brillantes apresadas en una malla de luz. Las pequeñas estrellas parecÃan muy débiles y diminutas: con todo lo cercanas que habÃan estado para el observador antiguo, ahora se habÃan convertido en algo infinitamente remoto. Sin embargo uno podÃa verlas en las oscurecidas manchas entre el resplandor, y, especialmente en el cielo en dirección norte, a las antiguas constelaciones que se deslizaban constante y pacientemente en torno al Polo. Nuestra pareja estuvo largo tiempo en silencio, y finalmente Elizabeth suspiró.
—Si comprendiera —dijo ella—, si pudiera comprender. Cuando uno está aquà abajo allá la ciudad lo parece todo, el ruido, la prisa, las voces… hay que vivir, hay que luchar. Aquà no es nada, algo que pasa. Se puede pensar en paz.
—Sà —dijo Denton—. ¡Qué frágil es todo ello! Desde aquà más de la mitad está tragado por la noche… Desaparecerá.
—Nosotros desapareceremos primero —dijo Elizabeth.