El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Su impulso natural le inclinó a guardar las distancias. Pero la primera intención de Denton de mantener un digno aislamiento en el nuevo entorno fue pronto desbaratada con rudeza. Se había imaginado que la caída a la posición de Siervo del Trabajo era el final de la lección, que cuando su hijita había muerto habían tocado fondo en la vida, pero ciertamente no era más que el comienzo. La vida nos exige algo más que asentimiento. Y ahora en una sala llena de obreros atendiendo a la máquina había de aprender una lección más amplia, de conocer otro factor en la vida, un factor tan elemental como la pérdida de cosas que nos son queridas, más elemental incluso que el trabajo.
Que desalentara la conversación con su silencio fue una causa inmediata de ofensa, se interpretó, bastante correctamente, me temo, como desprecio. Su ignorancia del dialecto vulgar, algo de lo que hasta entonces había estado orgulloso, de repente revistió un nuevo aspecto. No comprendió al instante que su reacción a los comentarios groseros y estúpidos, pero bienintencionados, que saludaron su aparición tuvo que sentar a sus autores como puñetazos en la cara.
—No entiendo —dijo con bastante frialdad, y a la aventura—. No, gracias.
El hombre que se le había dirigido le clavó la mirada, frunció el ceño y se dio la vuelta.