El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo La segunda noche de instrucción fue quizá menos horrible que la primera, y la tercera se hizo incluso soportable, pues Blunt dejó caer algunos elogios. El cuarto día Denton se enteró por casualidad de que el cara de hurón era un cobarde. Pasó una quincena de odios diurnos y febril instrucción nocturna. Blunt, con muchas blasfemias, juraba que jamás había tenido un alumno tan hábil. Y Denton soñaba toda la noche con patadas, contraataques, ganchos y trucos astutos. Durante todo ese tiempo no intentaron más ultrajes por miedo de Blunt, y luego llegó la segunda crisis. Blunt no vino un día —posteriormente admitió haberlo hecho deliberadamente— y a lo largo de una tediosa mañana Whitey esperó al intervalo entre las dos sesiones con ostentosa impaciencia. No sabía nada de las lecciones de pugilismo y se pasó el tiempo hablando a Denton y a todos los de la bóveda en general de algunas prácticas desagradables que tenía pensadas.