El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Ella le apartó con la mano.
—¡No puedo tener hijos para que sean esclavos!
Y estalló en un llanto estrepitoso y amargo.
El rostro de Denton cambió, adquirió una palidez de desmayo. Pronto se deslizó fuera de la cama y se puso en pie. Toda la satisfacción había desaparecido de su rostro, siendo sustituida por rabia impotente. Empezó a despotricar y a maldecir a las fuerzas intolerables que le presionaban y a todos los accidentes y encendidas pasiones y descuidos que se mofan de la vida del hombre. Su vocecita se elevó en aquella diminuta habitación y agitó el puño, este animalucho de la tierra, contra todo lo que le rodeaba, contra los millones a su alrededor, contra su pasado y su futuro y contra toda la inmensa vastedad de la agobiante ciudad.
Bindon interviene
