El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo »Un suceso como ése no tarda un minuto en ir de un extremo a otro del barco. Todo el mundo hablaba de él. Padisha se retiró para ocultar sus sentimientos. A la comida —tragaba a solas con otros dos indios— el capitán trató de animarle respecto del asunto y él se puso muy excitado. Se volvió y me habló al oÃdo. No comprarÃa las aves, recuperarÃa su diamante. ExigÃa sus derechos como ciudadano británico. TenÃan que encontrar su diamante. Su postura era inamovible. ApelarÃa a la Cámara de los Lores. El encargado de las aves era uno de esos cabezas cuadradas a los que no se puede meter una idea nueva en la mollera. Rechazó todas las propuestas de injerencia en la vida de los animales por medio de la medicina. Sus instrucciones eran las de alimentarlos y cuidarlos asà y asá, y no iba a jugarse el puesto por no alimentarlos y cuidarlos asà y asá. Padisha querÃa un lavado de estómago… aunque no se puede hacer eso a un pájaro, ya sabe. El tal Padisha defendÃa cantidad de procedimientos tortuosos, como la mayorÃa de esos benditos bengalÃes, y hablaba de derecho de embargo sobre las aves y cosas asÃ. Pero un abuelito que dijo que tenÃa un hijo abogado en Londres argumentó que lo que tragaba un pájaro se convertÃa ipso facto en parte del pájaro, y que por tanto la única solución de Padisha estaba en una demanda por daños e incluso en ese caso pudiera ser que se demostrara culpa concurrente. No tenÃa ningún derecho para actuar sobre un avestruz que no le pertenecÃa. Eso molestó muchÃsimo a Padisha, tanto más cuanto que la mayorÃa de nosotros lo consideró el punto de vista razonable. No habÃa ningún abogado a bordo para resolver el asunto, asà que todos hablábamos a nuestras anchas. Por fin, después de pasar Adén, parece que Padisha aceptó la opinión general y, a tÃtulo personal, se acercó al encargado para hacerle una oferta por los cinco avestruces.