El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Se quedó de nuevo en silencio. Elizabeth no dijo nada a todas estas reflexiones, pero miró su rostro soñador con infinito afecto. No tenÃa la cabeza muy activa esa tarde. Una profunda satisfacción la embargaba. Después de un rato puso su delicada mano sobre la de él junto a ella. Él la acarició suavemente contemplando todavÃa la amplia y dorada vista. Y asà estuvieron sentados mientras se ponÃa el sol, hasta que muy pronto a ella le dio un escalofrÃo.
Denton abandonó bruscamente esta amplia problemática de su placentera cavilación y entró en casa para traerle un chal.