El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Una vez compuestas sus piernas llevaron a Bailey al estudio y le pusieron en una camilla delante de la ventana abierta. Allà yacÃa, vivo, aunque con fiebre hasta la cintura y, más abajo, dos cilindros de pura momia envueltos en blancos vendajes. Intentó leer, hasta trató de escribir un poco, pero la mayor parte del tiempo miraba por la ventana.
HabÃa pensado en la ventana como algo alegre para empezar, pero ahora daba gracias a Dios por ella muchas veces al dÃa. Dentro, la habitación era oscura y gris, y en la luz reflejada el deterioro de los muebles quedaba claramente de manifiesto. TenÃa la medicina y el agua en la mesita, junto a desperdicios tales como las desnudas ramillas de un racimo de uvas o las cenizas de un cigarro puro en un platito verde o un periódico vespertino del dÃa anterior. La vista exterior estaba inundada de luz y por la esquina llegaba la cabeza de la acacia, y a los pies la parte superior de la barandilla del balcón de hierro forjado. En primer término estaba la ondulante plata del rÃo, nunca quieta, y que sin embargo nunca cansa. Más allá, el cañaveral de la orilla, una amplia extensión de praderas, y luego una lÃnea oscura de árboles que terminaba en un grupo de álamos en el distante recodo del rÃo, y, más alta detrás de ellos, una torre cuadrada de iglesia.
