La Guerra de los Mundos
La Guerra de los Mundos Mi hermano menor estaba en Londres cuando los marcianos atacaron Woking. Era estudiante de medicina y se estaba preparando para un examen, motivo por el cual no se enteró de la llegada de los visitantes del espacio hasta el sábado por la mañana.
Los diarios de ese dÃa publicaban, además de varios artÃculos especiales sobre el planeta Marte, un telegrama conciso y vago, que resultó aún más intrigante por su brevedad.
Alarmados por la proximidad de una multitud, los marcianos habÃan matado a cierto número de personas con un arma muy rápida, según explicaba el telegrama. El mensaje concluÃa con estas palabras: «Aunque son formidables, los marcianos no han salido del pozo en que cayeron y parecen incapaces de hacerlo. Probablemente se debe esto a la mayor atracción de la gravedad terrestre». Sobre este punto basaron los editorialistas sus artÃculos.
Naturalmente, todos los estudiantes de la clase de biologÃa a la que asistÃa mi hermano estaban muy interesados, pero en la calle no hubo señales de más excitación que la de costumbre.
Los diarios de la tarde aprovecharon en todo lo posible las pocas noticias que tenÃan. No podÃan contar nada que no fueran los movimientos de las tropas en los alrededores del campo comunal y el incendio de los bosques entre Woking y Weybridge.
