La Guerra de los Mundos

La Guerra de los Mundos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

5El silencio

Lo primero que hice antes de ir a la despensa fue asegurar la puerta de comunicación entre la cocina y el lavadero. Pero la despensa estaba vacía; no quedaba en ella nada de alimento. Al parecer, se lo había llevado todo el marciano. Ante este descubrimiento me desesperé realmente por primera vez. Ni el undécimo ni el duodécimo día tomé alimentos ni agua.

Al principio sentí la garganta seca y se agotaron mis fuerzas con rapidez. Estuve sentado en la oscuridad del lavadero, en un estado de completa postración. No hacía más que pensar en comer. Pensé que estaba sordo, pues habían cesado por completo los ruidos que acostumbraba a oír procedentes del pozo. No tenía fuerzas suficientes para arrastrarme en silencio hasta la ranura, pues de haberlas tenido hubiese ido a mirar.

El duodécimo día me dolía tanto la garganta, que corrí el riesgo de llamar la atención de los marcianos y ataqué la bomba de agua de lluvia que había junto al fregadero, obteniendo así buena cantidad de agua ennegrecida y de mal gusto. Me mortificó esto y me animó mucho el hecho de que el ruido no hubiera atraído a ningún tentáculo investigador.

Durante ese tiempo pensé mucho en el cura y en la forma como murió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker