La isla del doctor Moreau
La isla del doctor Moreau —Cada cosa a su tiempo —interrumpió, haciendo un movimiento con la mano—. Sólo estoy empezando. Lo que usted ha visto son casos de alteración sin importancia. La cirugÃa es capaz de obtener resultados mucho mejores. Puede crear, además de destruir y transformar. Quizá haya oÃdo hablar de una intervención quirúrgica muy corriente a la que se recurre para reparar una nariz rota. Consiste en cortar tejido de la frente, añadirlo a la nariz y dejarlo cicatrizar en su nueva posición. Es como una especie de injerto de una parte del animal en otra. Injertar material recién obtenido de otro animal también es posible… Es el caso de los dientes, por ejemplo. El injerto de piel y hueso se realiza para facilitar la cicatrización. El cirujano coloca en el centro de la herida tiras de piel de otro animal, o fragmentos de hueso de una vÃctima recién sacrificada. El espolón del gallo de Hunter[7] (puede que haya oÃdo hablar de ello) es perfecto para el cuello del toro. Y también son dignas de mención las ratas rinocerontes de los zuavos[8] argelinos. Son monstruos creados añadiéndole al hocico de una rata ordinaria un trozo de su propia cola y dejándolo cicatrizar en esa posición.
—Monstruos creados —repetà yo—. Entonces quiere decir que…