La isla del doctor Moreau
La isla del doctor Moreau »Ya ve, Prendick, que he llevado a cabo esta investigación siguiendo el curso natural de las cosas. Es el único modo, que yo sepa, en que se puede realizar una investigación cientÃfica. Hice una pregunta, ideé un procedimiento para obtener una respuesta, y el resultado fue una nueva pregunta. ¿Será posible esto o será posible aquello? No se imagina lo que esto significa para un investigador, la pasión intelectual que crece en él. No se imagina el extraño deleite que estos deseos intelectuales producen. Lo que uno tiene ante sà deja de ser un animal, un semejante, para convertirse en un problema. ¡Dolor simpático! Todo cuanto sé de él lo recuerdo como algo que yo mismo sufrÃa hace años. Yo deseaba, entonces no deseaba nada más, descubrir el limite de la plasticidad de una forma viviente.
—Pero —dije yo— eso es una aberración.
—Hasta ahora nunca me habÃan preocupado los aspectos éticos de la cuestión. El estudio de la Naturaleza vuelve al hombre tan cruel como la propia Naturaleza. Yo he seguido adelante sin tener en cuenta nada más que la cuestión que perseguÃa, y el material ha ido… acumulándose en el interior de esas cabañas… Hace casi once años que llegamos aquÃ, Montgomery, yo y seis canacas[10]. Recuerdo como si fuera ayer la verde quietud de la isla y el océano vacÃo a nuestro alrededor. ParecÃa que el lugar me estaba esperando.