La isla del doctor Moreau
La isla del doctor Moreau —¿Quién ha sido? —gritó Moreau, mirándolos a la cara y haciendo restallar el látigo.
Me pareció que el Cerdo Hiena estaba asustado, y lo mismo le ocurrÃa al Hombre Leopardo. Moreau se detuvo frente a él, y el Monstruo se postró ante su creador, movido por el recuerdo y el temor del tormento infinito.
—¿Quién ha sido? —repitió Moreau con voz atronadora.
—Maligno es quien infringe la Ley —cantó el Recitador.
Moreau miró a los ojos al Hombre Leopardo como si quisiera arrancarle el alma.
—Quien infringe la Ley… —empezó Moreau, apartando los ojos de su vÃctima y volviéndose hacia nosotros. Me pareció advertir en su voz cierto regocijo.
—… Vuelve a la Casa del Dolor —aclamaron todos—, ¡vuelve a la Casa del Dolor, oh Maestro!
—Vuelve a la Casa del Dolor, vuelve a la Casa del Dolor —murmuró el Hombre Mono, como si la idea le resultase agradable.
—¿Oyes? —exclamó Moreau, volviéndose hacia el criminal.