La isla del doctor Moreau
La isla del doctor Moreau El barranco estaba desierto. Cada vez más alarmado, volvió sobre sus pasos. Fue entonces cuando se encontró con los dos Hombres Cerdo a los que yo habÃa visto bailar la noche de mi llegada; tenÃan la boca manchada de sangre y parecÃan excitadÃsimos. VenÃan pisoteando los helechos y, al ver a Montgomery, se detuvieron con fiera expresión.
Montgomery hizo restallar su látigo y, al instante, las bestias se abalanzaron sobre él. Jamás se habÃan atrevido a hacer nada igual. A uno le pegó un tiro en la cabeza, mientras M’ling se lanzaba sobre el otro y los dos rodaban por el suelo.
M’ling quedó atrapado debajo de la bestia, que estaba a punto de hincarle los dientes en el cuello, cuando Montgomery le pegó un tiro. Le costó convencer a su ayudante para que continuase con él.
Luego regresaron rápidamente al recinto, donde yo los aguardaba. Durante el camino, M’ling se habÃa lanzado precipitadamente sobre un matorral y habÃa sacado a un Hombre Ocelote muy pequeño, que también sangraba a causa de una herida que tenÃa en el talón y que le hacÃa cojear. La bestia intentó correr y se dirigió violentamente hacia la bahÃa. Entonces, Montgomery —creo que con cierta crueldad— lo mató.
—¿Qué significa todo esto? —pregunté. Él sacudió la cabeza y volvió a su coñac.