La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau »Luego lo intenté con un gorila y, trabajando con infinito cuidado y venciendo dificultad tras dificultad, obtuve mi primer hombre. Lo modelé durante toda una semana, trabajando día y noche. En su caso, lo principal era el cerebro: había mucho que añadir, mucho que cambiar. Una vez lo hube terminado y lo vi tendido ante mí, vendado e inmóvil, me pareció un ejemplar corriente del negroide corriente. Cuando tuve la completa seguridad de que viviría, lo dejé solo, y al volver a la habitación encontré a Montgomery en un estado parecido al suyo. Había oído algunos gritos de esos que tanto le molestaron a usted. Al principio no confiaba en él plenamente.