La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Pero mi inexperiencia como escritor me delata, y estoy perdiendo el hilo de la narración. Después de desayunar con Montgomery, lo acompañé a dar un paseo por la isla para ver la fumarola y las fuentes termales, en cuyas aguas hirvientes habÃa caÃdo por sorpresa el dÃa anterior. Los dos llevábamos látigos y revólveres cargados. Al cruzar una frondosa jungla camino de la fumarola, oÃmos el grito de un conejo. Nos detuvimos a escuchar, sin oÃr nada más, y proseguimos la marcha. Montgomery llamó mi atención sobre ciertos animalillos rosados de largas patas traseras que brincaban entre la maleza.
