La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Y fue asà como me convertà en uno más de los Monstruos de la isla del doctor Moreau. Cuando desperté habÃa anochecido. Me dolÃa el brazo, bajo el vendaje. Me incorporé, preguntándome al principio dónde estaba. Oà voces roncas que hablaban en el exterior. Entonces vi que la barricada habÃa desaparecido y que la entrada de la cabaña estaba abierta. SeguÃa teniendo el revólver en la mano.
Oà una respiración y vi un bulto agazapado a mi lado. Contuve la respiración, intentando averiguar de qué se trataba. «Aquello» comenzó a moverse lenta e interminablemente. Entonces sentà que algo cálido, húmedo y blando me rozaba la mano.
Se me tensaron todos los músculos del cuerpo. Aparté bruscamente la mano y estuve a punto de gritar. Pero me di cuenta de lo que habÃa pasado y mis dedos siguieron acariciando el revólver.
–¿Quién está ah� –susurré, apuntando con el revólver. –Soy yo, Maestro.
–Y ¿quién eres tú?
–Dicen que ya no hay Maestro. Pero yo lo sé. Yo llevé los cuerpos al mar, ¡oh tú que caminas sobre las aguas!, los cuerpos de los que tú mataste. Soy tu esclavo, Maestro.
–¿Eres el que me encontré en la playa? –pregunté.
–El mismo, Maestro.
