La Isla del Dr. Moreau

La Isla del Dr. Moreau

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

8. Los alaridos del puma

A eso de la una, Montgomery interrumpió el mar de confusión y sospechas en que me habían sumido mis pensamientos, seguido de su grotesco ayudante, que traía una bandeja con pan, algunas hierbas y otros comestibles, una petaca de whisky, una jarra de agua, tres vasos y tres cuchillos. Miré con recelo a la extraña criatura y la sorprendí observándome con sus enigmáticos ojos. Montgomery dijo que comería conmigo, pero que Moreau estaba demasiado preocupado con cierto trabajo y no podía acompañarnos.

–¡Moreau! –exclamé yo–. Conozco ese nombre.

–¿Cómo diablos va a conocerlo? –respondió–. ¡Qué estúpido he sido! No debería haberle dicho nada. De todos modos, eso le permitirá intuir cuáles son nuestros misterios.

¿Whisky?

–No, gracias. Soy abstemio.

–¡Ojalá yo lo fuera! Pero de nada sirve cerrar la puerta cuando el caballo ya ha sido robado. Fue este brebaje infernal lo que me trajo aquí. Eso y una noche de niebla. Me consideré afortunado cuando Moreau me ofreció salir de allí. Es curioso...

–Montgomery –dije bruscamente cuando la puerta de fuera se cerró–, ¿por qué ese hombre tiene las orejas puntiagudas?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker