La máquina del tiempo
La máquina del tiempo Los hombres no son seres que vivan aislados sino seres sociales que nacen, se desarrollan y crean sumergidos en una sociedad determinada que delimita sus posibilidades. Pensamos a partir de lo que otros han pensado antes o piensan con nosotros, actuamos en una realidad social que nos encontramos hecha y que o bien aceptamos o bien intentamos con nuestra actividad variar. Elegimos nuestras ideas entre las ideas que nuestro tiempo ofrece. Somos a la vez herederos de un tiempo y creadores de un porvenir. Mal comprenderÃamos la obra de H. G. Wells si no indicásemos, aunque sea brevemente, cuáles fueron los referentes literarios con los que hubo de convivir y entre los que tuvo que elegir.
Cuando H. G. Wells inició su obra literaria, el panorama de la novela inglesa estaba dominado por los continuadores de lo que se llama la gran época de la novela, aquella que forjaron novelistas como los franceses Balzac, Flaubert, o Zola, los ingleses Dickens, Jane Austen, o las hermanas Brönte, los norteamericanos Hawthorne y Melville, o los españoles Pérez Galdós y Valera. Los autores más cercanos a su época dentro de su paÃs eran Thomas Hardy, George Meredith, y George Eliot, que continuaban cultivando la novela realista.