La máquina del tiempo
La máquina del tiempo Aun cuando el viaje en el tiempo no fuera, en sentido estricto, paradójico, no dejarÃa de resultar muy extraño. Un viajero del tiempo se adelanta un año y lee algo sobre un nuevo teorema matemático en un futuro número de Investigación y Ciencia. Apunta los detalles, regresa a su propio tiempo y le enseña el teorema a un estudiante, que lo escribe para Investigación y Ciencia. ArtÃculo, claro está, que es el que ha leÃdo el viajero del tiempo. La cuestión que se plantea es: ¿de dónde provino la información sobre el teorema? No del viajero del tiempo, que la leyó, ni del estudiante, que la obtuvo del viajero del tiempo. La información al parecer no proviene de ninguna parte, de ningún raciocinio.
Las extrañas consecuencias que derivan del viaje en el tiempo han llevado a algunos a rechazar la idea misma. Stephen W. Hawking, de la Universidad de Cambridge, propuso una Conjetura de protección de la cronologÃa, que impedirÃa los lazos causales. Puesto que la TeorÃa de la relatividad permite tales bucles causales, la protección de la cronologÃa requerirÃa que interviniese algún otro factor que impidiera el viaje al pasado. ¿Cuál? De entrada, los procesos cuánticos. Con la existencia de una máquina del tiempo las partÃculas regresarÃan a su propio pasado. Los cálculos indican que la perturbación producida se reforzarÃa a sà misma; se crearÃa una fuente incontrolada de energÃa que acabarÃa por desbaratar el agujero de gusano.