La máquina del tiempo
La máquina del tiempo También, después de un rato, llegué a relacionar aquellos pozos con altas torres que se elevaban aquà y allá sobre las laderas; pues habÃa con frecuencia por encima de ellas esa misma fluctuación que se percibe en un dÃa caluroso sobre una playa abrasada por el Sol. Enlazando estas cosas, llegué a la firme presunción de un amplio sistema de ventilación subterránea, cuya verdadera significación me resultaba difÃcil imaginar. Me incliné al principio a asociarlo con la instalación sanitaria de aquellas gentes. Era una conclusión evidente, pero absolutamente equivocada.
Y aquà debo admitir que he aprendido muy poco de desagües, de campanas y de modos de transporte, y de comodidades parecidas, durante el tiempo de mi estancia en aquel futuro real. En algunas de aquellas visiones de UtopÃa [11] y de los tiempos por venir que he leÃdo, hay una gran cantidad de detalles sobre la construcción, las ordenaciones sociales, y demás cosas de ese género. Pero aunque tales detalles son bastante fáciles de obtener cuando el Mundo entero se halla contenido en la sola imaginación, son por completo inaccesibles para un auténtico viajero mezclado con la realidad, como me encontré allÃ.