Tono-Bungay
Tono-Bungay —Oh, si te lanzas al trigo o al acero… sÃ. Pero suponte que te dedicas a algo más pequeño, George. Algo lo suficientemente pequeño que exija tan solo unos cuantos miles. Medicamentos, por ejemplo. Inviertes en uno de ellos todo lo que tienes…, hasta los hÃgados, por decirlo asÃ. Tomemos un fármaco…, tomemos la ipecacuana, por ejemplo. Compra un lote de ipecacuana. ¡Compra toda la que haya! ¿Entiendes? ¡Ya lo tienes! No hay reservas ilimitadas de ipecacuana, ¡no puede haberlas!, y es algo que la gente necesita. ¡Luego la quinina! Aguardas tu oportunidad, esperas a que se desate una guerra tropical, digamos, y acaparas toda la quinina. ¿Qué hacen ellos? Necesitan la quinina, ya lo sabes, ¿no? Zzzz.
»¡Señor!, hay un sinnúmero de cosas, un sinnúmero de pequeñas cosas. Agua de eneldo…, todos los dolientes bebés pidiéndola a gritos. Luego el eucalipto, cáscara sagrada, agua de hamamelis, mentol, todas las cosas para el dolor de muelas. Luego están los antisépticos, y el curare, la cocaÃna…
—Eso representará un problema para los doctores —reflexioné.