Tono-Bungay
Tono-Bungay Amanece, y aparece mi tÃo con una nueva chistera
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A lo largo de mis dÃas de estudiante no habÃa visto a mi tÃo. Me habÃa contenido de ir a verle pese a que ello me disgustaba porque me mantenÃa alejado de mi tÃa Susan, y persistÃa en mi actitud mental enfurruñada hacia él. Y no creo que ni una sola vez en todo aquel tiempo pensara en aquella mÃstica palabra suya que iba a revolucionar todo el mundo. Sin embargo, no por ello la habÃa olvidado. Y me volvió a la memoria, con una confusa y fugaz perplejidad, si no más —¿por qué esto me parece en un cierto aspecto algo personal?— cuando leà una nueva inscripción en las carteleras:
EL SECRETO DEL VIGOR:
TONO-BUNGAY
Eso era todo. Era simple y, sin embargo, en cierto modo, llamativo. Me descubrà a mà mismo repitiendo la palabra una vez hube pasado. Despertaba la atención de uno como el sonido de distantes cañones. «Tono»… ¿qué es eso?; y profunda, intensa, pausadamente: «¡Bun… gay!».
Entonces llegó el sorprendente telegrama de mi tÃo, su respuesta a mi hostil nota: «Ven inmediatamente se te necesita trescientas al año seguras tono-bungay».
—¡Por Dios! —exclamé—. ¡Claro que sÃ!
