Tono-Bungay

Tono-Bungay

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Discutíamos y elaborábamos nuestra distribución juntos… Primero en el salón de Gower Street, con mi tía ayudando a veces muy sagazmente, y luego, con un cigarro cada vez mayor y mejor y un whisky más y más viejo ante nosotros, en el cuarto reservado de su primera casa, la de Beckenham. A menudo trabajábamos hasta bien entrada la noche, a veces incluso hasta la madrugada.

Trabajábamos realmente muy duro y, recuerdo, con un entusiasmo doblemente decidido, no solo por parte de mi tío, sino mío también. Era un juego, un absurdo pero absurdamente interesante juego, y los puntos eran contados en cajas de botellas. La gente cree que una buena idea es suficiente para hacer rico a un hombre, que pueden hacerse fortunas sin trabajarlas. Esto es un sueño, como puede atestiguar cualquier millonario (excepto uno o dos jugadores afortunados); yo dudo de si J. D. Rockefeller trabajó tan duro como nosotros en los primeros días de la Standard Oil. Trabajábamos hasta bien entrada la noche… y también trabajábamos durante todo el día. Convertimos en una regla el aparecer de tanto en tanto por la fábrica sin anunciarnos para ver que todo fuera bien —porque al principio no podíamos permitirnos tener a gente responsable que se ocupara por nosotros de ello—, y nos recorríamos todo Londres, pretendiendo ser nuestros propios representantes y haciendo todo tipo de tratos especiales.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker