Tono-Bungay
Tono-Bungay Hice algunas averiguaciones comerciales, y me pareció incluso entonces que había mucho de verdad en la estimación de Gordon-Nasmyth del valor de aquel material. Eran los días anteriores al descubrimiento de Capern del valor del canadio y su utilización en el filamento Capern, pero el cerio y el torio solos valían el dinero que costara extraerlos para ser utilizados para las camisas de las lámparas de gas entonces de moda. Había dudas, sin embargo. De hecho, había numerosas dudas. ¿Cuáles eran los límites del negocio de camisas para lámparas de gas? ¿Cuánto torio, sin hablar del cerio, podían emplear como máximo? Supongamos que la cantidad fuese lo suficientemente alta como para justificar el fletar un barco; las dudas venían entonces por otro lado. ¿Eran los montones de la misma naturaleza que la muestra? ¿Eran tan grandes como él decía? ¿No sería Gordon-Nasmyth un poco… imaginativo? Y si esos valores encajaban, ¿podríamos después de todo echarle mano al material? No era nuestro. Estaba en terreno prohibido. Entiendan, había dudas de todo tipo y grado a lo largo de todo el camino de aquella aventura.
Seguimos adelante, de todos modos, con la discusión de su proyecto, aunque creo que pusimos un poco a prueba su paciencia. Luego, de repente, desapareció de Londres, y no supe nada de él durante un año y medio.