Ethan Frome
Ethan Frome Capítulo II
Cuando la gente empezó a salir del salón de baile, Frome, situándose al amparo de la puerta, observó cómo se iban separando los grupos, grotescamente embozados, entre los que parpadeaba de vez en cuando una móvil linterna, que iluminaba un rostro acalorado por la comida y el baile. Los del pueblo, como iban a pie, fueron los primeros en subir la cuesta que llevaba a la calle principal; mientras que los del campo avanzaron más despacio hacia los trineos que había debajo del cobertizo.
—¿No vienes a pasear un poco, Mattie? —dijo una voz de mujer desde el grupo que se había formado junto al cobertizo, y a Ethan le dio un vuelco el corazón. Desde su posición, no podía ver a las personas que salían del sótano de la iglesia hasta que habían avanzado unos cuantos pasos más allá de los costados de madera de la puerta; pero a través de las fisuras, oyó que una voz clara contestaba:
—¡No, gracias! Con una noche como ésta, no.
