Ethan Frome
Ethan Frome Capítulo IV
En cuanto salió su esposa, Ethan cogió el zamarro y la gorra de la percha. Mattie estaba lavando los platos, y tarareaba una de las músicas de baile de la noche anterior. Él le dijo: «Hasta luego, Mat», y ella le contestó animosa, «Hasta luego, Ethan»; y eso fue todo.
La cocina estaba caliente e iluminada. El sol entraba en diagonal por la ventana sur y bañaba la móvil figura de la chica, el gato que dormitaba en una silla y los geranios pasados a la cocina de la entrada donde los había plantado Ethan en el verano para «hacer un jardín» para Mattie. A Ethan le hubiera gustado quedarse allí un rato, viéndola trajinar y sentarse luego a coser; pero deseaba aún más terminar con la madera y regresar a la granja antes de la noche.
