Ethan Frome
Ethan Frome Capítulo V
Terminaron de cenar y, mientras Mattie recogía la mesa, Ethan fue a ver las vacas y luego dio una última vuelta a la casa. La tierra yacía oscura bajo un cielo encapotado y el aire estaba tan quieto que, de vez en cuando, se oía caer una masa de nieve de un árbol lejano en los linderos del bosque.
Cuando regresó a la cocina, Mattie había colocado la silla de él junto al fuego y estaba sentada junto a la lámpara con una labor. La escena era exactamente como él la soñara aquella mañana. Se sentó, sacó la pipa del bolsillo, y estiró los pies hacia el fuego. El duro día de trabajo al aire libre le hizo sentirse de inmediato perezoso y alegre, y con la confusa sensación de estar en otro mundo, donde todo era calidez y armonía y el tiempo no podía traer ningún cambio. Lo único que impedía que el bienestar fuera completo era el no poder ver a Mattie desde donde estaba sentado; pero se sentía demasiado indolente para moverse y, tras un instante, dijo:
—Ven aquí y siéntate junto al fuego.
