Santuario
Santuario La voz de la señora Peyton se estremeció ante lo perfecto de su triunfo.
—Supongo que no te lo contó porque tiene ciertos reparos.
—¿Reparos?
—Cree que utilizar ese proyecto serÃa deshonesto.
Los ojos de la señorita Verney se clavaron en ella con una mirada de conmiseración.
—¿Deshonesto? ¿Cuando era lo que ese pobre hombre deseaba? ¿Cuando se trata de su última voluntad? ¿Cuando está ahà la carta para demostrarlo? ¡Ese diseño le pertenece a su hijo! ¡Nadie más tiene derecho a él!
—Pero el derecho de Dick no se extiende hasta el punto de poder hacerlo pasar por suyo. Tengo la impresión de que eso es al menos lo que él cree. Si ganara el concurso lo estarÃa ganando de manera fraudulenta.
—¿Por qué dice de manera fraudulenta? Su diseño pudo haber sido mejor que el de Darrow si hubiera tenido tiempo para completarlo. Creo que el señor Darrow llegó a la misma conclusión. Debió de pensar que le debÃa a su amigo una compensación por el tiempo que le estaba robando. No puedo imaginar nada más natural que su deseo de hacer algo asà a cambio del sacrificio de su hijo.