Santuario
Santuario Cuando el ama de llaves aludió a que el señor Orme estaría en casa al día siguiente para la cena, y quiso saber si preferiría la carne de venado con salsa de burdeos o con gelatina, Kate retomó la noción de lo que sucedía a su alrededor. Su padre regresaría al día siguiente, y le otorgaría a la preparación de la carne de venado una importancia tan minuciosa como obviamente, en su opinión, se merecía cada detalle que afectase a su propio bienestar. Y si no era la carne de venado sería cualquier otra cosa. Si no era el ama de llaves sería el señor Orme, hablando de una conversación con su agente, de una reunión del comité en el club o de alguno de los otros incidentes que, al ocurrirle a él, se convertían en acontecimientos de forma automática. Kate se vio atrapada en la inexorable secuencia de la vida, se vio observando un escenario en ruinas iluminado por la reaparición puntual de las costumbres, tal y como la mirada pausada de la naturaleza ilumina el nuevo día tras una tormenta.
