Santuario
Santuario -¿Te gusta, madre?
Dick Peyton se lo preguntó al reunirse con ella en el umbral. Luego la llevó satisfecho hacia el interior de la pequeña habitación cuadrada y añadió, con una risa ruborizada:
—Ya sabes que se trata de una persona extraordinariamente observadora, que se fija en los pequeños detalles.
Él se giró sobre los talones para seguir la sonriente inspección de su madre por el apartamento.
—Parece poseer todas las cualidades —dijo la señora de Denis Peyton, dando por finalizado su recorrido ante la hermosamente rematada mesa de té.
—Todas —dijo él, reconociendo el sarcasmo implícito en aquel énfasis al adoptarlo de inmediato también él. Dick había tenido siempre esa sana manera de apropiarse y utilizar esos pequeños giros de ironía materna con que ella le atacaba de vez en cuando.
Kate Peyton se rió y se quitó las pieles.
—Tiene un aspecto encantador —dijo terminando su examen al acercarse a la ventana que mostraba, allí abajo, la perspectiva oblicua de una larga calle lateral que llevaba a la Quinta Avenida.
