Canto a mi mismo
Canto a mi mismo Lo que yo hago y lo que yo digo es cosa suya también,
porque el mismo pensamiento que forcejea en mà forcejea en ellos.
Conozco muy bien mi propio egotismo,
conozco mis inclinaciones omnÃvoras
—no puedo escribir ni un verso menos—
y te buscaré a ti, quienquiera que sea,
que vas en la misma corriente que yo.
Esta canción no es rutinaria.
Está hecha para preguntar abruptamente,
para saltar hacia adelante
y traerlo todo más cerca:
aquà está el libro impreso y encuadernado… pero ¿dónde están el impresor y el aprendiz?
Aquà hay unas fotografÃas muy bien tomadas… pero ¿y tu mujer y tu amigo están apretados y seguros en tus brazos?
Aquà está el barco gris, con clavos enormes de hierro, y los cañones poderosos en las torrecillas blindadas… pero ¿y el arrojo del capitán y de los maquinistas?
Aquà está la casa con el ajuar, la comida y el mobiliario… pero
¿y el dueño y los invitados? ¿Dónde está la luz de sus miradas?