Hojas de hierba
Hojas de hierba Su cara está curtida por los soles radiantes y por los vientos impetuosos,
Su carne tiene la antigua agilidad y fuerza divina,
Saben remar, nadar, andar a caballo, luchar, disparar el arco, correr, golpear, retroceder, avanzar, resistir, defenderse,
Son por derecho propio inexorables, serenas, claras, seguras de sà mismas.
¡Mujeres, os estrecho contra mÃ!
No consentiré que os vayáis, os haré un bien,
Soy para vosotras, y vosotras sois para mÃ, no sólo para nosotros, sino para los demás,
En vosotras duermen héroes y poetas,
No quieren despertar sino a mi contacto.
Soy yo, mujeres, me abro camino,
Soy severo, agrio, fuerte, obstinado, pero os amo,
No os daño más que lo necesario,
Derramo la materia de la que saldrán hijos e hijas dignos de esta República y empujo con rudo y lento músculo,
Me uno enteramente a vosotras, no hago caso de súplicas,
No me atrevo a irme sin haber depositado lo que durante tanto tiempo se ha acumulado en mÃ.
Vierto en vosotras mis rÃos encajonados,
En vosotras envuelvo un miliar de años venideros,