Hojas de hierba
Hojas de hierba Las incipientes picaduras con que me hostigan no menos que a los otros,
Los hermanos, orbiculares, sensibles, agazapados, a los que sólo pueden llegar manos privilegiadas,
La curiosa exploradora, la mano que explora todo el cuerpo, la carne pudorosa que se retrae, donde los dedos que apaciguan se demoran y se hunden,
La límpida simiente del muchacho,
La inquieta corrosión, tan pensativa y tan dolorosa,
El tormento, la perpetua marea que no se calma,
Lo que siento y sienten los otros,
El muchacho que se sonroja y se sonroja, y la muchacha que se sonroja y se sonroja,
El muchacho que se despierta en la alta noche, la mano febril que quiere reprimir lo que lo domina,
La mística noche de amor, los indecisos bienvenidos ardores, el ardor, las visiones,
El pulso de la sangre en las palmas y en los dedos crispados, el muchacho encendido, avergonzado, airado;
La espuma que me arroja mi amante, el mar, mientras yazgo sumiso y desnudo,
El alborozo de los niños gemelos que se arrastran al sol sobre la hierba, y los ojos vigilantes de la madre que no se aparta de ellos,
El tronco del nogal, la cáscara de sus frutos y la larga y redondeada nuez, madura o madurando,