Hojas de hierba
Hojas de hierba Para mÃ, los niños y los engendradores de niños.
¡Desnúdate! No eres culpable ante mÃ, ni usado ni inservible,
Veo a través de la seda y el percal, aunque no lo quieras,
Y soy cabal, tenaz, codicioso, incansable, y no podrás librarte de mÃ.
8
El pequeño duerme en la cuna,
Levanto la gasa y largamente lo miro, y sin ruido espanto las moscas con la mano.
El muchacho y la muchacha de cara colorada se desvÃan al subir la frondosa colina,
Los observo desde la cumbre sin que me vean.
El suicida está tendido en el ensangrentado piso del dormitorio,
Veo el cadáver y la cabellera sucia de sangre, y sé dónde la pistola ha caÃdo.
La charla de las aceras, las llantas de los carros, el lodo de las suelas, la conversación de los transeúntes,
El pesado ómnibus, el cochero con interrogante pulgar, las herraduras que resuenan en el pavimento de piedra,
El retintÃn de los trineos, las estridentes pullas, el golpe de las bolas de nieve,