Hojas de hierba
Hojas de hierba Metí los bordes del pantalón en las botas, fui con ellos y pasé un buen rato;
Ojalá hubieras estado con nosotros aquel día, frente a la caldera de almejas,
A la intemperie, en el lejano oeste, asistí a la boda del armador de trampas, la novia era una muchacha piel roja,
El padre y los amigos estaban con las piernas cruzadas,
silenciosamente fumando; llevaban mocasines y espesas mantas cubrían sus hombros,
El armador descansaba en un declive, vestido casi enteramente de pieles, la barba entera y la melena le cubrían el cuello, tomó la novia de la mano;
Ella tenía largas pestañas, llevaba la cabeza desnuda, sus crenchas lacias y ásperas bajaban por sus muslos voluptuosos y llegaban hasta los pies.
El esclavo prófugo llegó a mi casa y se detuvo afuera,
Oí cómo a su paso crujían las ramitas de la leña seca.
Por la puerta entornada de la cocina lo vi cojear agotado,
Se sentó sobre un tronco, me acerqué, lo hice entrar en la casa y le mostré confianza,
Y traje agua y llené una tina para refrescar su cuerpo sudoroso y sus pies lastimados.