Hojas de hierba
Hojas de hierba Y ahora estoy aquÃ, en este lugar,
Como mi alma robusta.
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¡Oh, ámbito de la juventud! ¡Oh, elasticidad incansable!
¡Oh, madurez equilibrada, plena y cabal!
Mis amantes me ahogan,
Oprimen mis labios, se agolpan sobre los poros de mi piel,
Me empujan por las calles y por las tabernas y vienen a mà desnudos, de noche,
Y de dÃa me gritan su saludo desde las rocas del rÃo meciéndose y cantando sobre mi cabeza,
Me llaman desde los canteros, desde los viñedos, desde la intrincada maleza,
Aciertan con cada instante de mi vida,
Acarician mi cuerpo con suaves caricias balsámicas,
Arrancan en silencio manojos de su corazón y me los entregan.
¡Vejez que asciende espléndidamente! ¡Bienvenida seas, gracia inefable de dÃas que mueren!
Cada edad no sólo se proclama a sà misma, sino a las anteriores y venideras,
Y el oscuro silencio proclama tanto como las otras.