Hojas de hierba
Hojas de hierba Pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso con el beso del adiós y te abro la puerta para que salgas.
Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,
Ahora te quito la venda de los ojos,
Debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu vida.
Demasiado tiempo has vadeado, asido de una tabla en la orilla,
Ahora quiero que seas un nadador, que te arrojes al mar, que reaparezcas, que me hagas una seña, que grites y que agites el agua con tus cabellos.
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Soy el maestro de atletas,
Quien pecho a pecho prueba la mayor anchura del suyo, prueba que el mío es ancho,
Nadie honra mi estilo mejor que el que aprende en él a destruir al maestro.
El muchacho que quiero no se hará hombre por la fuerza que yo le infunda, sino por derecho propio,
Será malo antes que virtuoso por mera conformidad o temor,
Querrá a su novia, saboreará la carne que come,
El no correspondido amor o el desdén lo harán sufrir más que el filo de un acero,