Voraz como el mar
Voraz como el mar El Hechicero se alineó junto al Golden Adventurer . En la cubierta, pasajeros y tripulación observaban con miedo y esperanza.
—¡Desplieguen las pasarelas! —ordenó Berg.
Las estructuras hidráulicas se extendieron con un rugido metálico. Un cruce precario entre la vida y la muerte.
—¡Que pasen rápido!
Los primeros pasajeros comenzaron a cruzar. El viento aullaba, la lluvia los azotaba como látigos de hielo. Berg sabía que cada segundo contaba.
Y entonces, lo vio.
Un segundo barco emergiendo de la tormenta. Un coloso de metal, pintado con los colores de la Flota Christy.
El mensaje de Duncan Alexander fue claro:
"Te lo advertí, Berg."
La traición no había terminado. Apenas estaba comenzando.
El agua se partió en un rugido metálico cuando el barco de la Flota Christy emergió de la tormenta, avanzando como un depredador al acecho. Nicholas Berg reconoció el modelo al instante: un buque de recuperación, con un casco lo suficientemente resistente como para abrirse paso a la fuerza si era necesario. Duncan Alexander no estaba jugando.
