De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel La petición del preso arriba nombrado declara humildemente que no desea tratar de paliar en modo alguno las terribles ofensas por las que fue declarado culpable con toda la razón, sino señalar que dichas ofensas son formas de locura sexual y son reconocidas como tales no sólo por la ciencia patológica moderna sino por muchas legislaciones modernas, especialmente en Francia, Austria e Italia, donde se han derogado las leyes que conciernen a esos delitos menores, con el fundamento de que se trata de enfermedades que deben ser curadas por un médico en lugar de crímenes que deben ser castigados por un juez. En la obra de eminentes científicos como Lombroso y Nordau,[39] por poner tan sólo un par de ejemplos, se insiste mucho en ello con referencias al estrecho vínculo entre la locura y el temperamento literario y artístico; en su libro sobre la «degeneración pública», publicado en 1894, el profesor Nordau dedicó un capítulo entero al peticionario, considerado un ejemplo típico de esa funesta ley.