De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel Los funcionarios a quienes no debería permitírseles ocupar otro empleo fuera de la cárcel, o tener una consulta privada, son los médicos de la cárcel. Hoy en día los médicos suelen tener, si es que no tienen siempre, una gran consulta privada, y ocupan puestos en otras instituciones. La consecuencia es que la salud de los presos se desatiende por completo, y las condiciones higiénicas de la cárcel se pasan totalmente por alto. Considero, y desde mi juventud siempre lo he considerado, que los médicos, como clase, ejercen, de lejos, la profesión más humana de la comunidad. Pero debo hacer una excepción con los médicos de la cárcel. Por mi trato con ellos, y por lo que vi en el hospital y otros lugares, son de modales brutales, de temperamento áspero y profundamente indiferentes a la salud y la comodidad de los presos. Si a los médicos de la cárcel se les prohibiera tener una consulta privada, se verían obligados a interesarse por la salud y las condiciones sanitarias de la gente que está a su cargo.
En mi carta he tratado de indicar algunas de las reformas necesarias en el sistema carcelario inglés. Son sencillas, prácticas y humanas. Por supuesto, son sólo el comienzo. Pero ya va siendo hora de que se piense en el comienzo, y sólo se puede empezar con una fuerte presión de la opinión pública formulada en su poderoso periódico, y fomentada por este.