De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel De todas las modalidades de demencia —y el peticionario es plenamente consciente ahora, tal vez demasiado consciente, de que toda su vida, en los dos años anteriores a su ruina, era presa de una locura absoluta—, la demencia del instinto sexual pervertido es una de las más dominantes en su acción en el cerebro. Corrompe las energÃas tanto intelectuales como emocionales. Se aferra al alma y al cuerpo como la malaria. Y aunque uno pueda sobrellevar las monótonas privaciones y la implacable disciplina de una cárcel inglesa —resistir con apatÃa la incesante vergüenza y la degradación diaria, y volverse insensible incluso a esa espantosa monstruosidad de la vida que despoja la tristeza de cualquier dignidad, y arrebata al dolor su poder de purificación—, aun asà el aislamiento completo de todo lo humano y lo humanizador le sume a uno más y más profundamente en el atolladero de la locura, y el horrible silencio, al que uno está eternamente condenado, concentra la mente en todo aquello que uno quisiera odiar, y crea esos dementes estados de ánimo de los que uno desea estar libre, los crea y los vuelve permanentes.